¿Sabías que existe una fobia concreta relacionada con los pies? Puede parecer raro que una parte del cuerpo tan normal despierte tanto rechazo, pero la podofobia es más habitual de lo que pensamos, y afecta a gente de todo el planeta. La palabra viene del griego podos, que significa «pie», y hace referencia al miedo a los pies en cualquiera de sus formas: verlos, tocarlos o simplemente pensar en ellos ya puede resultar desagradable para quien lo sufre.
Según el psicoterapeuta Glenn Mason, este rechazo (o directamente asco a los pies) suele gestarse en la infancia, en esa etapa en la que empezamos a descubrir nuestro propio cuerpo y lo que nos rodea. «Es una zona del cuerpo que casi siempre va tapada», explica Mason. «Y con las experiencias que vamos viviendo de pequeños, muchas veces terminamos asociando los pies con la suciedad o con el típico ‘olor a pies’. Esas asociaciones se nos quedan grabadas para siempre, y por eso tanta gente ve los pies como ‘algo poco agradable’».
En los casos más extremos, hay personas a las que el miedo a los pies les impide incluso mirar los suyos propios. Y luego está el extremo contrario: el llamado fetichismo de pies. Según Mason, tanto el rechazo como la fascinación tienen el mismo origen: la infancia, donde se construyen buena parte de nuestras percepciones. Entre el rechazo total y la fascinación fetichista, los pies generan reacciones para todos los gustos.
Curiosamente, el significado de los pies cambia según la cultura: en algunas zonas de Asia, enseñar la planta del pie a otra persona se considera una falta de respeto. Sea como sea, si tú también sientes rechazo o incomodidad al ver pies, tranquilo: no eres el único. Aquí abajo te dejamos una selección que puede resultarte «curiosamente perturbadora»… ¡o directamente una pesadilla! Tú decides si continúas.
¿Te suena familiar? Prepárate porque vienen imágenes que pueden ponerte los pelos de punta
Si solo con pensarlo ya sientes repelús o miedo a los pies, acomódate (si te atreves) y échale un vistazo a esta lista. Puede que después te lo pienses dos veces antes de enseñar los pies en público, o simplemente te haga gracia verlos así de cerca…
1. Abrir las noticias y toparte de golpe con esto:

Twitter: @DrSchlaumixer
2. Cuando alguien decide compartir fotos de sus callos…

Twitter: @zuckerzeh
3. El clásico «antes y después» en fotos.

instagram.com
4. Y entonces te entra una curiosidad rara y acabas cotilleando cuentas de Instagram de dermatólogos…

Twitter: @ColliniSue
5. Te da miedo pasar cerca de un salón de pedicura, porque prefieres no imaginar lo que pasa ahí dentro.
https://www.instagram.com/p/gpENaeQUa_/
6. ¡Uf! No, por favor.

Twitter: @omenanto
7. ¡AAAAAHHH! ¡No, no, no!

giphy.com
8. Basta con ver la planta del pie de otra persona para que se te revuelva el estómago.

Twitter: @nomad_runner
9. …y ni hablemos de cuando alguien se toca la cara con el pie…
https://www.instagram.com/p/_qb90qmrBd/
10. Hay formas de dar las gracias en Facebook, y esta definitivamente no es una de ellas.

instagram.com
11. Cuando te toca ver carteles de gente lijándose los pies con piedra pómez.

instagram.com
12. O peor todavía: verlo en directo en el tren, de vuelta a casa.

Twitter: @carocalii
13. O encontrarte con esos valientes de YouTube que enseñan, paso a paso, cómo quitarse los callos.

instagram.com
14. ¿Qué estamos haciendo con nuestra vida? ¿Por qué nos hacemos esto?
https://www.instagram.com/p/BGvMNk3n0RK/
15. Esos personajes que presumen orgullosos de los callos que les han salido haciendo deporte.

instagram.com
16. Y mejor ni preguntes para qué se usa esto en realidad…

instagram.com
17. ¡NOOO! Sabía que esto iba a pasar tarde o temprano. Mi peor pesadilla, hecha realidad.

9gag.com
En resumen, la podofobia y el asco a los pies son bastante más comunes de lo que parece a simple vista. Para algunas personas no se queda en simple manía, sino que se convierte en un problema real que condiciona su día a día, ya sea evitando quitarse los zapatos en público o directamente esquivando lugares donde suele haber pies descalzos. La buena noticia es que existen terapias y especialistas que pueden ayudar a manejar y, con el tiempo, superar este tipo de fobias.
¿Te ha entrado repelús, curiosidad… o las dos cosas a la vez?
Los pies pueden ser fascinantes para unos y repugnantes para otros; motivo de curiosidad o auténtico tabú, según a quién le preguntes. Lo que está claro es que el tema no deja indiferente a nadie. Si este artículo te ha hecho reír, estremecerte o reflexionar, anímate a comentarlo con tus amigos y compartid vuestras propias historias. ¿Eres de los que esconden los pies detrás de un buen par de calcetines, o no tienes ningún reparo en enseñarlos al mundo?
Cuéntanoslo en los comentarios y vota con las flechas ⬆️ o ⬇️ para que sepamos qué opinas. Puede que descubras que no estás tan solo como pensabas en esto de las fobias y rarezas relacionadas con los pies. Y si te ha resultado interesante, ¡compártelo para que más gente se sume a la conversación!