¿A quién no le suena de algo un churro de piscina? Ese flotador de espuma, alegre y ligero, que todos hemos usado alguna vez en el agua esconde muchos más usos de los que imaginas. Hoy te proponemos una tanda de ideas caseras para darle una segunda vida en proyectos de bricolaje por toda la casa, el jardín e incluso el armario. Y lo mejor: cuestan poco, se consiguen en cualquier sitio y son tremendamente versátiles. ¡Toma nota, que vienen curvas!
Un dato curioso antes de meternos en materia: el churro de piscina nació en los años 80 como alternativa segura a los flotadores hinchables. Está fabricado en espuma de polietileno, un material duradero, liviano y reciclable. O sea que, más allá de lo práctico, darle otro uso es también rescatar algo que probablemente tengas arrinconado en el garaje. ¿Empezamos a ver de qué es capaz?
1. Una nevera flotante para el día de piscina

Ponte en situación: estás metido en el agua, hace un calor tremendo y te apetece algo fresco sin tener que salir a por ello. Ahí es donde entra la nevera flotante. Corta varios trozos de churro de piscina y pégalos alrededor de un recipiente de plástico usando un pegamento apto para agua. Comprueba que el conjunto flote sin problema y rellénalo de hielo y bebidas. Ideal para cualquier tarde de piscina con amigos.
Consejo práctico: elige una silicona pensada para exteriores, que resiste bien la humedad y el sol. Si quieres personalizarla, pinta los trozos de churro con pintura acrílica.
2. Un canal para llenar cubos sin mojarlo todo

Llenar el cubo de fregar suele terminar en charco si el agua se sale por los lados. La solución es más simple de lo que parece: parte un churro de piscina a lo largo y úsalo de canal para guiar el chorro del grifo directo al cubo. Se acabaron los suelos empapados.
Un dato más: este mismo truco sirve para regar macetas altas o llenar el bebedero de tu mascota sin salpicar alrededor.
3. Un burlete casero para el hueco de la puerta

¿Se te cuela el frío, el polvo o algún bicho por debajo de la puerta? Recorta un churro de piscina a la medida exacta del hueco y colócalo en la base. Al ser flexible, sella bastante bien y lo puedes retirar en un segundo cuando no haga falta.
Truco extra: si prefieres que se quede fijo, sujétalo con cinta de doble cara. Y si quieres que pegue con la decoración, fórralo con una tela a juego.
4. Topes acolchados para el garaje

Si alguna vez le has dado un roce a la puerta del coche contra la pared del garaje, esto te interesa. Parte un churro de piscina por la mitad y fíjalo a la pared con tornillos o un adhesivo resistente. Funciona como un tope acolchado que cuida tanto la carrocería como la pintura de la pared.
Un apunte: este material aguanta tanto que se usa incluso en muelles para proteger embarcaciones. Tu garaje bien se merece algo parecido.
5. Tutor para sujetar plantas en el jardín

Si el viento te tumba los girasoles o las tomateras, prueba con un churro de piscina a modo de tutor. Córtalo a lo largo, rodea el tallo de la planta y átalo con una cuerda. Conforme la planta gane altura, añade más trozos. Es mucho más delicado con los tallos que una estaca de madera.
Consejo ecológico: al ser reutilizable, guárdalo terminada la temporada y te sirve para el año siguiente.
6. Cuidado de tus botas para que no se arruguen

Para quien cuida sus botas al detalle, este truco es una pequeña joya. Corta un churro de piscina a la altura de la caña y mételo dentro. Así conserva la forma y evita esas arrugas tan feas, sobre todo en botas altas de cuero o ante.
Para los más fashionistas: también funciona metido dentro de bolsos de mano para que no pierdan su forma en el armario.
7. Perchas que no marcan pliegues en los pantalones

¿Te fastidia esa marca que dejan las perchas en los pantalones? Enrolla un churro de piscina alrededor de la barra de la percha. Gracias a su forma redondeada y su textura suave, evita marcas y mantiene la prenda bien colocada.
Truco extra: corta trozos más pequeños para perchas de tamaño reducido o para colgar bufandas.
8. Servilleteros hechos con churro de piscina

Los picnics son estupendos, pero las servilletas volando con el aire, no tanto. Corta el churro de piscina en pequeños anillos, decóralos con pintura o tela, y úsalos para sujetar las servilletas. Quedan coloridos, cumplen su función y aportan un detalle original a la mesa.
Idea con gracia: píntalos a juego con tu vajilla para un resultado más cuidado.

9. Protección para no golpearte los dedos del pie

¿Cuántas veces te has dado en los dedos con la pata de la cama? Corta un churro de piscina y forra con él las patas, sean metálicas o de madera. La espuma amortigua el golpe y te libra de más de un moratón.
Un plus de seguridad: también puedes ponerlo en muebles de jardín para evitar sustos con los niños pequeños.

10. Un organizador de cables para el escritorio

¿Se te enredan los cables sobre la mesa? Corta un churro de piscina a lo largo y pasa los cables por su interior. Fíjalo a la pared o al borde de la mesa con cinta adhesiva y en un par de minutos tendrás el espacio mucho más ordenado.
Por qué funciona tan bien: la espuma se adapta sin problema a cables de distinto grosor y además se corta con facilidad.
¡Dale rienda suelta a tu ingenio con los churros de piscina!
Como habrás comprobado, el churro de piscina da para mucho más que un simple juguete de verano. Con algo de imaginación se transforma en soluciones prácticas, decorativas e incluso sostenibles para el hogar. Y lo mejor de todo: es baratísimo (lo encuentras en bazares o tiendas de deporte por menos de 2 euros) y muy fácil de manipular. Además, al darle un segundo uso, estás poniendo tu granito de arena por un estilo de vida más responsable con el planeta. ¿A que suena bien?
Y ahora la pregunta es para ti: ¿cuál de estas ideas vas a poner en práctica primero? ¿Tienes algún otro truco con churros de piscina que quieras contarnos? Cuéntanoslo en los comentarios y, si el artículo te ha gustado, ¡vótalo con la flecha ⬆️! Si crees que le puede venir de perlas a algún amigo, compártelo en redes. ¡Sigamos llenando el mundo de ideas ingeniosas! 😄